Hoy casi no me paré del escritorio.
Me estuve poniendo al día con los pendientes. De esos que se acumulan y te miran feo.
En medio de eso me escribe un cliente nuevo. Me pregunta si le voy a enviar la cotización.
Le pedí un poco más de tiempo.
Su respuesta fue seca:
"Ya cerré con otro."
Frustra. Conseguir un cliente nuevo cuesta un mundo. Y cuando por fin logras fijar su atención, que te diga que te demoraste es decepcionante.
No porque él no haya tenido paciencia. Estaba en su derecho.
Es incómodo porque el que no cumplió fui yo. No con él: con mis propios objetivos.
Lo que más me pica es que en Gráfica hemos ganado negocios justamente por contestar rápido. Hoy me tocó estar del otro lado.
Toca seguir mejorando y no desanimarse.