Artículo

Vendí todos los choripanes en 25 minutos (la competencia se quedó mirando)

24 de febrero de 2026

Años atrás, cuando mis hijos estaban en el colegio, me tocó el ineludible deber de ir a la feria de Fiestas Patrias para juntar fondos.

Yo aún no trabajaba oficialmente en Ventas, estaba en el área de desarrollo. Pero la calle uno la lleva en la sangre.

Llegué al colegio y me acerqué al stand de nuestro curso. Teníamos choripanes. Un papá estaba sentado, el otro los cocinaba con una desgana monumental.

Les pregunté cómo iban las ventas. Me miraron con cara de derrota, levantaron los hombros y uno me dijo la típica excusa: — "Es que justo al frente hay otro stand vendiendo exactamente lo mismo. No vamos a vender nada".

Esa frase me encendió.

Me puse en modo feriante. Me paré al frente, empecé a gritar la oferta, a hacer bromas con los que pasaban, a mirarlos a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja. Lo básico. Empecé a ofrecer los choripanes exactamente como a mí me gustaría que me los ofrecieran.

No te voy a mentir: vendí TODOS los choripanes en unos 25 minutos. Fue una locura.

Mientras nosotros cerrábamos caja, el puesto de enfrente —el que vendía exactamente lo mismo— seguía lleno de mercadería.

Me animé tanto que me fui al stand del curso de mi otra hija. Vendían pasteles. Repetí la fórmula. Los vendí todos.

Esa mañana confirmé algo que hoy sigo viendo en empresas y emprendedores

Las cosas no se venden solas. Nunca. No importa si es un choripán de mil pesos o un contrato de empaques por 50 millones.

Si tu equipo comercial o tú está sentado detrás de un escritorio (o de un stand), mandando correos genéricos y quejándose de que "la competencia hace lo mismo", van a perder. Tienes que ir por el cliente, tentarlo, persuadirlo y ponerle energía.