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¿Sabes andar en bici?

27 de octubre de 2026

Ahí va otra de Aculeo. No sé si la última.

Mi viejo tenía un amigo dueño de un Fiat 1100, y le enseñó a manejar.

Es curioso: le enseñó a manejar a muchos adultos, pero tenía un filtro. Una pregunta clave:

"¿Sabes andar en bici? Si no sabes, no puedo enseñarte".

Era tajante con ese requisito.

Este amigo sabía, así que pudo enseñarle. Quedó tan agradecido que le ofrecía el auto cuando quisiera.

Y mi viejo la cobró. Se lo pidió prestado para un paseo a la laguna.

Antes le preguntó: "¿Cómo andan las revisiones?".

"Todo en orden", le dijo su amigo.

Nos fuimos a Aculeo. Llegamos sin problemas y armamos el camping.

Había que ir a Pintué a abastecerse: algo de mercadería, el melón tuna para el melón con vino, etc.

Compramos, y cuando íbamos de vuelta al camping sentimos un estruendo.

Mi viejo manejaba y de copiloto iba su amigo, que se sumó al viaje. Yo iba detrás de mi viejo, y mi hermana detrás del amigo.

Junto al estruendo sentí en el trasero cómo se arrastraba el auto. Miro por la ventana: la rueda, con eje y todo, se había salido y literalmente nos adelantó.

Era un camino de tierra y todo se volvió una locura. El auto se detuvo de golpe, ya sin rueda.

Mi viejo se bajó y nos dijo: "Quédense ahí".

Nos quedamos en medio de ese camino polvoriento, viendo cómo se alejaba en busca de la rueda loca.

La lograron agarrar, volvieron al auto y nos dijeron: "Van a tener que esperarnos, tenemos que ir a buscar a un mecánico".

Mi hermana y yo estábamos asustados, pero no había alternativa. Había que esperar.

Mis recuerdos están borrosos y no sé cuánto tiempo pasó.

Por fin llegaron los adultos. Llevaron el auto al mecánico y alguien nos llevó al camping.

Estuvimos un par de días más, pero ya todo había cambiado. Mi viejo tuvo que acortar las vacaciones: la reparación del auto se comía el presupuesto.

En fin, cosas que pasaban en los 80 y que hoy son impensables. Como dejar a un par de niños cuidando un auto sin rueda en medio de la nada.