Llevo unos meses metido en la publicidad por redes sociales.
Hemos lanzado campañas, tímidamente. Si me preguntas por qué lo hice, la respuesta es simple: tengo la sensación de que todo el mundo está ahí. Mirando, chismeando, perdiendo el tiempo y también aprendiendo.
Es transversal. Atraviesa clases sociales y edades.
¿Funciona? Bastante bien. Pero toma tiempo. Hacerlo bien toma tiempo, como todo.
En este nuevo ejercicio me topé con algo que no había previsto: un porcentaje muy alto no sabe comunicar lo que necesita.
Parece absurdo, pero es increíblemente frecuente.
Cuesta conseguir clientes nuevos. Y cuesta casi lo mismo entender qué es lo que quieren.
Parece que nos estamos atrofiando un poco.
Yo me las arreglo haciendo las preguntas lo más directas y fáciles posible. Escribir todos los días me ayuda con eso.