Artículo

Por qué tengo la autoridad para hablarte de ventas

16 de marzo de 2026

Es hora de ir al grano. Estos textos son para que te entretengas, sí, pero también para que actúes.

Vendo desde que tengo 16 años.

Mis padres abrieron un almacén en un barrio de Puente Alto. Quizás uno de los más peligrosos en esa época. Hoy, mirando hacia atrás, veo el tremendo contraste de ese lugar.

El almacén estaba a 200 metros de la única cárcel de Puente Alto, rodeado de cités donde vivía gente muy humilde. De hecho, nosotros nos fuimos a vivir a una casa que tenía un cité justo detrás. Pero al mismo tiempo, estábamos a 300 metros del club de tenis de la CMPC, donde estaban las casas de los supervisores de la papelera, que recibían ese beneficio y vivían sin pagar arriendo, luz ni agua.

¿Te das cuenta del contraste de clientes que entraban por esa puerta?

Mi mamá y yo éramos los titulares del negocio. Mi rutina era estricta: me levantaba a las 6:00 AM y partía a buscar el pan en la "citrola" de mi papá. El panadero era muy bueno pero pésimo con la hora, y la regla de oro era que a las 7:00 AM, cuando se abría la cortina, tenía que haber pan caliente. Era innegociable.

Luego me iba al colegio (estaba en cuarto medio). Volvía en la tarde a ayudar a mi mamá hasta el cierre a las 23:00, y terminábamos de hacer la caja a la medianoche. De lunes a domingo.

Los fines de semana jugaba tenis con mi papá un rato, y luego reemplazaba a mi vieja sábado y domingo para que pudiera descansar. Más de alguna vez me quedé dormido en las clases de la tarde en el colegio por el cansancio. Pero te confieso algo: de todo eso, solo tengo recuerdos felices.

Te cuento esto porque sé lo que significa vender de verdad. Sé lo que es persuadir al cliente, leer a la persona que tienes al frente y lograr que vuelva a comprar al día siguiente.

Soy nuevo aprendiendo las técnicas digitales y este mundo del "copywriting", pero soy un viejo lobo en las ventas de la calle. Y he decidido entregarte ese conocimiento.

Por eso escribo todos los días.