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Poner pausa a la pega

22 de julio de 2026

Después de que mi mamá murió, mi viejo se volvió a casar. Una gran decisión, me parece; nadie debería estar solo después de los 70. Ya llevan cinco años juntos.

Hace poco ella se enfermó y se fue al hospital. Es algo que está pasando ahora, y por eso mi viejo se está quedando en mi casa estos días. Esto me destapó de golpe una realidad fría: los años pasan volando y la autovalencia se desvanece rápido.

Te soy de lo más honesto: no sé bien cómo cuidarlo. No estoy preparado para verlo vulnerable, pero ya me necesita y tengo que tomar acciones. Estaré unos días más con él y aprovecharé el tiempo para conocer más al hombre de hoy. También para mejorar la ayuda que le estamos dando junto a mi mujer, que es mi socia y me apoya en todo esto; nada de esto sería igual sin su apoyo.

Cuando a mi viejo le tocó cuidarme en mi niñez, jamás tuvo dudas. No anduvo con rodeos ni tuvo miedo. Yo no puedo darme el lujo de flaquear ahora. A mis 54 años sigo aprendiendo de la vida, pero hoy lo primero es lo primero.

Por eso hoy le puse pausa a mis negocios. Para eso trabajamos y ganamos dinero: para cuidar a la familia. No hay otra razón.

La reflexión de hoy empieza con dos preguntas: ¿Estás preparado para lo que se viene con tus padres o contigo mismo? ¿Tienes una familia unida, sea cual sea su estructura, para enfrentar estos desafíos?