Hoy en la noche me senté a revisar los números del boliche. Factura por factura, 2025 contra 2026.
No es lo que más me gusta hacer un jueves a las 9. Pero quería saber la verdad, no la que me cuento yo.
Primero, el porrazo
A comienzos del año pasado, 8 de cada 10 pesos que vendíamos venían de cervecerías. Grandes. De esas que te hacen sentir seguro.
Después las compraron, se pasaron a la lata, centralizaron las compras. Y se fueron. No por algo que hiciéramos mal, pero se fueron igual.
Partimos 2026 cuesta abajo. Enero a abril fue duro. Muy duro.
Ahí cambié la forma de salir a vender.
Dejé de esperar al cliente gigante. Empecé a fotografiar estuches en el supermercado, a golpear puertas de marcas chicas e independientes, y a escribirles como te escribo a ti todos los días.
Ahora, el resultado
Desde mayo, todos los meses le ganan al mismo mes del año pasado. Todos.
De mayo a septiembre vendimos casi tres cuartos más que en 2025. Y octubre, si sale lo que tenemos en carpeta, va a ser el mejor mes del año.
El año completo todavía no lo empato. Lo digo antes de que alguien saque la calculadora.
Pero hoy no dependemos de dos clientes. Dependemos de muchos, más chicos, que llegaron golpeando puertas y escribiendo.
Gráfica fue mi primer cliente. Me hice caso a mí mismo.