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Palos blancos y la familia

26 de junio de 2026

Dicen que para llenar un restaurante nuevo hay que meterle "palos blancos" para que parezca lleno. Que la escasez ficticia y el miedo son los mejores motores para vender.

Pensé en mentirte. En decirte que medio Chile ya compró mi manual para que te diera miedo quedarte fuera y me compraras ahora. Pero no me sale. Yo soy de Puente Alto, maestro chasquilla, de los que se embarran las manos. No me queda el traje de gurú mentiroso.

Prefiero contarte la verdad del día de hoy.

Fin de mes, un cerro de pega, clientes nuevos, estrategias... una locura. Pero mis sobrinos chicos llegaron del sur, llevaban tiempo pidiendo a su mamá venir a vernos. Podría haber seguido trabajando como un esclavo del miedo a no producir, pero decidí cortar el día temprano para recibirlos.

Me divorcié cuando mis hijos eran niños. Durante años me castigué pensando que no cumplí como padre. Pero hoy, jugando con estos cabros chicos, sentí cómo sanaban esas viejas culpas. Entendí que la familia es el pilar fundamental y que sanar es el verdadero progreso.

Para poder cerrar la pantalla temprano y enfocarme en lo importante sin miedo a que el negocio se caiga, necesito que mi comunicación funcione sola. Por eso escribo todos los días y por eso armé mi manual de escritura persuasiva. Sin rodeos, sin palos blancos, directo al grano.

¿Quieres aprender a vender con tu propia verdad y comprar tiempo para lo que realmente importa?