Aquí estoy de nuevo.
He notado que estos últimos días se han ido sumando tímidamente nuevos lectores. Eso me tiene muy motivado, pero hoy voy a ser inusualmente breve, porque me estoy preparando para entrar a la cancha.
Mañana me enfrento a un desafío de los grandes.
Voy a echar a andar la máquina y activar quizás una de las auditorías comerciales más importantes que he hecho en el último tiempo. Es para un cliente de mi planta. Él ya nos compra packaging, tiene un producto que es una verdadera joya, pero a nivel comercial está atascado.
Vamos a sentarnos a destrabar sus ventas. Vamos a desarmar su estrategia y volverla a armar.
Por código de ética profesional, no puedo dar nombres ni hacer "spoilers" del caso hasta que me reúna con él y tenga su autorización para contarlo.
Pero sí te adelanto la lección de fondo: puedes tener el mejor producto del mundo y el empaque más bonito del mercado, pero si tu mensaje comercial no tiene la fuerza para abrir puertas, te vas a quedar con la bodega llena.
Si todo sale bien, el viernes cuento la historia completa. Te aseguro que es una lección de negocios brutal.