Es de madrugada. Vengo llegando de tomarme unos tragos y ver un show de stand up comedy con mi mujer. Estuvo muy bueno romper la rutina. El jueves fue un día intenso de esos que te dejan cansado, pero con el pecho inflado.
Te cuento por qué.
A las 3:30 de la tarde visité a una clienta para ver nuevos negocios. Lo primero que me dijo fue que leía mis correos todos los días. Si estás leyendo esto, ¡muchas gracias por tus lindas palabras de hoy!
Por cierto, en la siguiente reunión del día cerramos un tremendo trato que estaba pendiente (el de México, seguro lo leíste en algún texto anterior).
Para rematar la tarde, un muy buen amigo me pidió que por favor lo agregara a la lista. Y en la mañana, me escribió un lector de fuera de Chile preguntándome cuándo sale mi manual de una vez.
Esto comenzó en febrero. Menos de seis meses escribiendo todos los días.
Los cambios y los resultados reales ya se notan. Aquí no hay humo, no hay cuentos de gurú sabelotodo con trajes brillantes ni recetas mágicas de internet. Es mi historia, es mi convicción de escribir a diario, de aprender un poquito más y compartir este aprendizaje contigo.
El primer cliente de este método fui yo mismo, y hoy mi boliche se está llenando.
¿Te animas a seguir este camino conmigo?