Hace una semana, un proveedor me hizo perder un negocio importante.
Las razones fueron tres:
- No cumplió los plazos acordados.
- Entregó tarde y mal.
- Y la peor de todas: me mintió en la cara y ocultó información que yo podría haber usado para salvar el pellejo frente a mi cliente, porque siempre voy con la verdad, no transo con eso.
En resumen: se comportó como un completo "gilipollas".
Ya sé que es una palabra muy española y aquí en Chile usamos otras, pero hoy la utilizo con toda la intención.
Porque justo cuando estaba masticando ese cabreo, me llegó un correo desde Madrid que me hizo cambiar el chip.
Voy a ser totalmente honesto: era una invitación a un concurso, y me animé a participar porque trata justo de marketing y persuasión a través de la escritura en España. Hay 10.000€ de premio y un jurado de pesos pesados. Si un amigo logró conocer a Arnold (esa historia ya la conté), yo también me animo a concursar en España desde acá.
El reto del concurso es simple: hacer una campaña usando una lona gigante que acaban de colgar en la calle Alcalá, en Madrid.
Fíjate en lo que pone en letras gigantes: "Es imposible no triunfar en esta vida... con la cantidad de gilipollas que te rodean."
Cuando leí eso, me acordé de mi proveedor. Y sonreí. Porque es una verdad absoluta.
Muchos participantes de este concurso estarán gastando dinero en anuncios, buscando clics vacíos o haciendo cosas raras.
Yo estoy a 10.000 kilómetros. Pero los tengo a ustedes: más de 120 profesionales que se enfrentan a proveedores incompetentes, clientes difíciles y al mercado real todos los días.
Por eso no voy a hacer una campaña de publicidad normal. He decidido usar la lona como un filtro. Mi propio filtro anti-gilipollas.
Si estás harto de la mediocridad... si alguna vez la incompetencia de otro te ha hecho perder tiempo o dinero, pero tienes la mentalidad para usar eso a tu favor y seguir avanzando... quiero saber que estás ahí.