Anoche me desvelé.
Se me cruzaron por la mente un montón de ideas geniales para escribir hoy. Pero ahora que me senté frente al teclado, se me olvidaron todas. La primera lección del día es obligada: tener siempre una libreta en el velador. Ya la compré, solo me falta dejarla a mano.
Pero mientras obligaba a mi cerebro a arrancar, me acordé de lo que escribí ayer y mi mente viajó rápido al pasado.
Empecé a ir a la cancha de tenis con mi papá y mi tío cuando tenía unos 10 años. Y creo que fue ahí, en la arcilla, donde hice mi primera venta sin darme cuenta.
Yo estaba parado mirando cómo jugaban los adultos, muerto de frío. En eso, un amigo de mi papá me dice: — "Jaimito, sé nuestro pasapelotas, así no pasas frío ahí parado".
Nunca lo había hecho. Así que me dediqué a seguir al pie de la letra las instrucciones que me gritaban desde el fondo de la cancha: "Entra ahora, recoge esa pelota, vuelve a la red, lleva la cuenta para que aprendas".
Se hizo tarde. Las luces de la cancha se encendieron cuando aún quedaban restos de sol, pintando el cielo de ese color rojo y amarillo inconfundible de marzo. Esa mezcla perfecta entre el fin del verano y el comienzo del otoño. Mientras escribo esto, te juro que hasta puedo sentir el olor a la arcilla húmeda.
Termina el partido. El amigo de mi papá se acerca a su bolso, busca un rato y me pasa una moneda de 50 pesos.
Esa fue mi primera venta. Y la sensación fue increíble.
Descubrí que se puede ganar dinero y, al mismo tiempo, aprender las reglas de un oficio desde adentro. No sé cuánto equivalen esos 50 pesos de la época al día de hoy, pero jamás voy a olvidar lo que sentí al recibirlos.
¿Por qué te cuento esto?
Porque en las ventas pasa lo mismo. A veces, los equipos comerciales o los gerentes que recién parten están parados en la orilla de la cancha, pasando frío, sin saber cómo moverse. Necesitan a alguien que les dé las instrucciones precisas: cuándo entrar, cuándo retroceder y cómo llevar la cuenta para ganar el partido.
Si eres gerente, dueño de negocio o estás empezando a armar tu equipo comercial, hoy estoy en condiciones de darte esas "instrucciones de cancha".