En cuarto medio yo era un alumno del montón. Un 5,8. El típico "mediocre" que no molesta pero tampoco brilla.
En la universidad de Playa Ancha, en Valpo, había 100 postulando para 22 cupos. Entré en el puesto 21. Fue la primera vez que sentí que le ganaba a la vida.
El sueño duró 3 meses.
Un día mi viejo me sentó y me dijo la verdad: no había plata para los dos. Tenía que elegir entre mi hermana o yo. Y la eligió a ella.
Me dijo algo que no olvidaré nunca: "Tú estás mejor preparado para esta mala noticia". Tenía 17 años y me quedé sin carrera, sin crédito y sin plan B. Pero mi viejo vio algo que yo no: mi capacidad de aguantar el golpe, sacudirme el polvo y seguir tocando la guitarra (aunque fuera solo
En los negocios, como en la música, la mayoría se rinde cuando escucha el primer "no" o cuando el presupuesto se acaba.
Yo no. Yo aprendí a los 17 que estar "preparado para la mala noticia" es lo que te permite construir las buenas noticias después.
Si tu negocio tiene una buena historia pero no sabes cómo contarla para que la gente saque la billetera, quizás yo pueda ayudarte.