Ayer lancé mi primer Manual Físico de escritura persuasiva.
Abrí la bandeja de entrada esperando los correos de la gente pidiendo su copia. ¿Sabes cuántos recibí?
Cero. Ninguno. Silencio absoluto. Bueno, 1: el de mi hija, ja ja.
Te mentiría si te dijera que no me desanimé. Cualquier emprendedor que le pone sangre a un proyecto y no ve resultados inmediatos, siente el golpe. Es la vida real.
Pero hoy tuve un día de locos que me hizo entender todo.
Me junté con mi primo para meter a mi empresa (Gráfica Integrada) de lleno en la publicidad por internet. Armamos unos anuncios usando los mismos principios de comunicación directa que vengo practicando y compartiendo hace casi 70 días.
Activé el WhatsApp Business y la cabeza me explotó: me llegaron más de 20 mensajes de prospectos. Curiosos, sí, pero ya tengo un par con cara de excelentes negocios.
Y ahí me cayó la ficha.
Este cambio brutal, esta tracción que está teniendo mi negocio principal, partió el día que decidí cambiar mi forma de escribir y de comunicarme. Dejar las frases de "empresa líder" y empezar a hablarle al dolor del cliente.
No vendí el Manual ayer, pero la estrategia que está escrita en esas páginas me acaba de traer 20 oportunidades de negocio en un solo día.
El manual funciona. Estoy viendo los resultados en mi propia empresa.