Mi hijo estuvo de cumpleaños.
Y me di cuenta de que hace 29 años fui papá por última vez. Es mi tercer hijo, y ya es un adulto que toma sus propias decisiones.
Cuando yo cumplí 29, miré a mi alrededor y ya tenía 3 hijos. Ni cuenta me di de cómo pasó eso.
Miro hacia atrás y veo cuántos errores cometí. Hoy intento aprender de todo eso, pero sigo pensando cuánto más me falta aprender y cuántos errores más voy a cometer.
Y me parece fascinante.
Llevo no sé cuántos correos. Cada vez que empiezo uno me pregunto: ¿y de qué voy a hablar ahora?
Cuando cierro un negocio, me pregunto si podré cerrar otro que me permita seguir con mi negocio.
Y me parece fascinante que esto no pare.
Escribir todos los días me ayuda a aprender y, sobre todo, a estar alerta. Registro mi vida, mis progresos y mis derrotas.
Y lo encuentro fascinante.