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Me dieron las 6 de la tarde y no pude seguir

10 de septiembre de 2026

Hoy me dieron las 6 de la tarde y no pude seguir.

Tenía varios pendientes, se me hizo corto el día — el cambio de hora todavía me tiene desenfocado en la hora que es — y no alcancé a ir a buscar unas muestras que necesitaba. Quise quedarme en la oficina rematando lo que faltaba, pero mi cerebro me dijo que no.

Hace años esto me pasaba seguido, y venía con una frustración enorme, culpa por no cumplir lo que tenía pendiente. Hoy siento más compasión conmigo mismo. Me sentí libre de parar y seguir mañana.

Tengo mi oficina en la casa, separada del resto. Salí de ahí, me fui adentro, ordenamos un rato con mi mujer y a las 22:00 en punto salí a pasear a las perritas. Por eso escribo a esta hora.

Tengo metas que cumplir, pero la libertad de detenerme cuando lo necesito es lo más valioso que he aprendido en el camino. Y aun así, terminé satisfecho: porque escribir es lo que de verdad me gusta hacer todos los días, aunque sea a última hora.