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Los errores son infinitos, las oportunidades también

29 de mayo de 2026

Hoy terminamos muy tarde de trabajar.

Llegamos a tener 4 o 5 flancos abiertos al mismo tiempo durante el día y había que responder en todos. Afortunadamente, lo logramos y cerramos la jornada.

Pero me quiero detener en uno de esos flancos en particular.

Se trata de un cliente con el que, hace un tiempo, las cosas no nos salieron bien. Tuvimos un problema y no estuvimos a la altura de lo que esperaban.

Después de tantos años trabajando en el mundo de la imprenta, tengo algo clarísimo: los fierros fallan y los humanos nos equivocamos. Los errores son infinitos y la perfección es un mito.

Pero lo que marca la diferencia entre perder a un buen cliente para siempre o ganarte su respeto, es cómo te comunicas cuando todo sale mal.

A este cliente no le escondimos la basura bajo la alfombra. Dimos la cara, asumimos el golpe y hablamos de frente. Y hoy, a pesar de ese bache, nos acaban de dar una nueva oportunidad.

La confianza no se reconstruye con excusas baratas, se reconstruye con palabras precisas y asumiendo responsabilidades.

En los negocios, saber qué decir cuando las papas queman, cómo manejar un problema sin sonar desesperado y cómo pedir disculpas sin perder autoridad, es una habilidad que salva contratos.