Esta tarde fui a ver un show de stand up comedy.
Ir a este tipo de shows hoy requiere paciencia: hay que comprar entradas con semanas de anticipación y aun así hacer fila para entrar. La pasé muy bien, me reí como hace tiempo no me reía.
Antes de escribirte hoy averigüé un poco de este bar. Abrió el 2016, casi sin público, el negocio apenas se sostenía. Trabajaron una estrategia, planificaron, y hoy es un negocio rentable con un relato impecable. No voy a entrar en los detalles del negocio para no aburrirte, pero sí hay algo que me hizo pensar.
Chile tiene un 9,5% de desempleo, la economía está compleja — y aun así el local estaba lleno, con dos funciones, ambas igual de exitosas.
De los varios pilares que sostienen ese negocio, me quiero quedar con uno: la constancia de la repetición. Salir a escena una y otra vez, función tras función, hasta que el relato queda impecable.