Este texto llega un poco más tarde de lo habitual.
Tengo una excelente excusa: ayer celebré 8 años de matrimonio y me tomé 2 días libres.
Haciendo recuerdos con mi mujer, me dijo algo que hoy me hace todo el sentido del mundo. Me confesó que una de las cosas que más le gustó cuando nos conocimos, fueron las historias que le conté para que supiera, desde el día uno, quién era yo realmente.
No le conté hazañas heroicas. Fueron historias simples, pero significativas.
Ahí confirmé algo que vengo masticando hace tiempo: la vida es igual a las ventas.
Tú no convences a nadie (ni a tu pareja, ni a un gerente de compras) mostrando un currículum frío o una ficha técnica aburrida. Los convences cuando tienes la capacidad de contar una historia que demuestre tus valores y cómo piensas.
A veces pienso que debí descubrir el mundo del copywriting B2B mucho antes.
Pero hoy estoy feliz. Lo que publiqué ayer, estrenando esta nueva casa digital, batió todos mis récords: superó el 40% de apertura. Saber que hay tantos gerentes y dueños de negocio leyendo al otro lado me obliga a mejorar aún más.
Por lo mismo, pronto voy a ampliar mi oferta de servicios.
Si entiendes que mejorar tu relato y mejorar tus ventas son exactamente la misma cosa, quédate.