Artículo

La mejor reunión del mes (y no estaba agendada)

16 de octubre de 2026

Hice la mejor reunión del mes sin quererlo.

Tenía un tema pendiente en la cabeza. Uno demasiado importante.

Un cliente potencial grande me había hecho una solicitud y yo me había demorado en responder. Pasaron cosas, una tras otra, como si todo estuviera armado para quedar mal y dejar escapar una gran oportunidad.

Casi 10 días.

Eso es inaceptable. ¿Tú esperas 10 días por una respuesta? Por supuesto que no.

En fin, resolví los problemas y me dije: ya lo tengo listo, el precio, la maqueta. ¿Haré el ridículo si lo mando ahora?

No lo pensé. Redacté el correo, di un par de explicaciones y lo mandé igual.

Coordiné con mi partner el rescate de la muestra y le dije: vamos juntos, tengo que entregarla, no importa si es tarde. Nos juntamos en la dirección. Él traía las maquetas. Podría haberle pedido que las dejara él, pero me pareció que este tema lo tenía que cerrar yo, personalmente.

Llego al edificio. Sin cita, a ciegas, un viernes a las 16:00.

Abro la puerta y me encuentro con el jefe de compras. Así, frente a frente.

Lo saludé, le expliqué y le entregué la muestra.

Fue un momento memorable, no exagero.

No importa si me gano el negocio o no (y es un gran negocio). Lo que importa es que no bajé los brazos. Con todo en contra, seguir con el plan hizo posible ese momento.

¿Cuántas veces has dicho "no, mejor ya no lo hago, ya se pasó el momento, para qué perder el tiempo"?

Hace mucho rato me propuse algo y te lo dejo como consejo: divide tu día en minutos, no en horas.

Yo vivo así mis días y mis semanas. Los cuento en minutos. Siempre hay muchos minutos para hacer algo.

Si no fuera así, a las 12 del día habría desistido. Ya era tarde y seguro el viernes se iban todos temprano.