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La laguna de Aculeo

27 de octubre de 2026

Ayer domingo me bajó la nostalgia por visitar la laguna. Si has seguido mis correos, sabrás de qué hablo.

El asunto es que arrastré a mi mujer a visitar mis recuerdos de niño y nos encaminamos para allá.

Hace unos años, por la sequía y otros problemas, la laguna se secó. Lo lamenté mucho, pero tampoco le di tanta importancia.

Hasta que vi una publicación en redes: la laguna se había recuperado y estaba casi en su cota más alta en muchos años.

No me resistí.

Camino a Pintué y a la Península del León, el camino, ahora pavimentado entero, tenía el mismo espíritu que recordaba de niño. Bordeaba suavemente hectáreas de árboles frutales. Parecía que el tiempo se hubiese detenido.

Los cerros y la cordillera de la costa se nos venían encima. Lomajes verdes en un octubre lluvioso que, igual que en los 80, nos acompañaban y nos guiaban hacia la laguna.

Ya no quedan lugares públicos o libres para entrar. Pero una parcela en el sector de Rangue dejaba pasar a la gente con un aporte voluntario.

Tan hippie. Tan escaso en estos días.

Estuvimos muy poco rato. De vuelta nos comimos unas empanadas y volvimos a casa.

Fue un viaje fugaz a mi infancia. Muy reconfortante.