Salvo los reclamos de mi esposa por mi nuevo período de ronquidos (tengo que resolver eso pronto), hace rato que no me desvelaba.
Anoche me pasó.
Tengo varios proyectos dando vueltas en la cabeza y me despertaron de golpe. La primera sensación es de angustia: no voy a volver a dormir y lo necesito. Entonces acumulas dos problemas, el desvelo y el estrés por el desvelo.
Antes, cuando me pasaba, tomaba el celular y trataba de distraerme jugando o mirando redes sociales. Eso definitivamente es un tercer problema. Mi mujer me aconsejaba concentrarme en la respiración. En fin, probaba varias cosas, hasta que sin darme cuenta el desvelo desapareció.
Hasta esta madrugada.
Abrí los ojos, tomé el celular y lo volví a soltar. Dije: esto es mala idea.
Y aunque te parezca ridículo, comencé un pequeño diálogo conmigo mismo:
"No es buena idea estar desvelado por los problemas. No vas a descansar bien y serás ineficiente justo cuando más necesitas serlo. Mejor duérmete y aprovecha lo que queda de noche."
Eran las 2:40 de la mañana. Me despierto a las 6:30, había margen para seguir descansando.
Me quedé pensando en eso y me dormí a los 10 minutos. Desperté a las 3 y no supe más hasta que sonó el reloj, como todos los días, a las 6:30.
Me sentí orgulloso de procesarlo de esa manera. Y fue un día productivo.
Escribir todos los días es una terapia que me resulta útil. Creo que he mejorado incluso el diálogo interno. Al menos eso creo.