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¿Eliges a tus clientes o ellos te eligen a ti?

3 de junio de 2026

Estoy muy cansado, se me hizo tarde.

La cabeza no me da para armar una buena historia ni para dejarte una lección magistral. Pero aprendí a la fuerza que es mejor hacer algo mal, que no hacerlo. Mejor escribir algo crudo que romper la cadena.

El ejercicio de escribir todos los días me obliga a frenar un rato y pensar en cómo estoy haciendo los negocios y la vida.

Una de las cosas menos intuitivas que he estado masticando en el último tiempo se resume en una pregunta: ¿Podemos elegir a nuestros clientes o tenemos que conformarnos con tomar a los que nos elijan a nosotros?

Hace años, conversando con un reclutador (de esos que las empresas grandes contratan para cazar talentos), me soltó una frase que me sonó a frase armada:

"No dejes que la vida te lleve, tú llévala".

Recién hoy lo entiendo a fondo.

Cuando dejas que el mercado te lleve, tomas al cliente que caiga. Al que pide rebajas, al que te quita tiempo, al que te elige solo porque eres el proveedor más barato de la fila.

Pero cuando tú llevas el timón, el asunto cambia por completo.

Hoy elijo escribir sin fallar un solo día, aunque no sea una gran historia. Elijo qué clientes dejar entrar a mi empresa y elijo cómo vivir mi vida. Y los resultados de esa decisión ya están empezando a brotar en la cuenta del banco y en la tranquilidad de mi oficina.

Hoy elijo escribir a medias porque es mejor que rendirse al cansancio.

Y hoy elijo no venderte nada. Solo quería dejarte esta reflexión antes de apagar las pantallas.

No dejes que la vida (ni los malos clientes) te lleven.