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El mundo se acaba mañana

20 de marzo de 2026

Tulio Triviño, el presentador del noticiero más famoso de la televisión chilena, lanzó este titular al empezar el que para mí es el mejor capítulo de la serie.

Un científico anuncia en vivo y en directo que el mundo se acaba ese mismo día.

El caos inunda el set de 31 Minutos. Los personajes, desconcertados, empiezan a pensar qué hacer en el último día de sus vidas, con toda la histeria que te puedes imaginar al saber la fecha exacta del fin de los tiempos.

Llega la hora. La cuenta regresiva termina. Todo queda en un silencio sepulcral.

"¿Qué pasó?", pregunta alguien, mirando a su alrededor.

El científico, con absoluta convicción, responde: — "El mundo se acabó... ¡pero instantáneamente comenzó otro exactamente igual!".

Si viste ese capítulo, me perdonarás si me salté algún detalle, pero el punto comercial de la historia es este:

Hoy prendes las noticias y se siente en el ambiente que en cualquier momento se desata una guerra, una crisis financiera o un colapso. Hay tanta información dando vueltas que ya no sabes qué es real y qué no.

Pero la verdad es que el mundo, efectivamente, se acaba todos los días.

Se acaba para el emprendedor que fracasa. Se acaba para la empresa que quiebra. Se acaba para el gerente que pierde a su cliente más grande.

Y en medio de este caos, el que necesita arreglar su negocio siempre usa la excusa más vieja de todas: "Lo haré cuando sea un mejor momento, cuando las cosas se calmen".

Te digo algo con 35 años de calle: nunca hay un mejor momento. No existe. Hay un único momento, y es cuando tú decides tomar acción y hacerlo. Ese es el mejor momento. Haya crisis, haya guerra o se acabe el mundo.