El jueves me desperté de golpe. No hice ningún ruido, pero mi mujer se despertó igual. Es raro, pero fue como si la energía de mis preocupaciones en la cabeza la hubiera empujado a ella también.
Le conté que andaba con la neurona a mil. Y eso que el recuento de ventas estuvo de lujo: ya tenemos casi vendido todo agosto. El camino es el correcto, pero el temor a caerse nunca se va del todo. Es el mecanismo de defensa de la mente para que no te relajes.
Mi mujer, que me conoce de memoria, me miró y me dijo: "Vamos a caminar".
Y salimos. Fue la mejor medicina. Caminar con frío a esa hora te despeja la cabeza de un viaje.
Justo antes de escribir esto, leí una frase que me encantó: "El fracaso es fracasar en lo que sea y no querer ir por algo más grande". Si te vas de porrazo, te levantas y vas por algo más grande, pero con pantalones. Con cojones, como dicen.
¿Quieres dejar de preocuparte de las ventas y empezar a jugar en grande?