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El café de Starbucks es pésimo (pero estoy escribiendo desde uno)

16 de abril de 2026

Hace un tiempo tomé un pequeño curso de barista. Aprendí a preparar un buen café de grano.

Por lo mismo, seguro muchos me van a querer matar por lo que voy a decir: el café de Starbucks es pésimo. Al menos si lo comparo con el que hago ahora.

En mi casa no tengo máquinas caras ni de espresso. Lo preparo en prensa francesa o italiana. Muelo el grano, el aroma inunda la cocina y sirvo dos tazas: una para mi mujer y otra para mí. Es un ritual que no cambio por nada.

Pero hoy la historia fue distinta.

En la mañana salí a dejar a mi mujer a su oficina y tenía que "hacer la hora" antes de mi próxima reunión.

¿Qué fue lo primero que pensé? "Voy al Starbucks que está en la esquina". Y aquí estoy, sentado con un vaso de cartón, escribiendo esto.

¿Por qué, si sé que su café es malo, elegí venir acá?

Porque el relato de Starbucks sigue siendo impecable. De hecho, cuando llegué, había fila. Ellos no venden el café con el mejor grano del mundo; te venden un lugar predecible, cómodo, estatus y una historia que te envuelve.

La reflexión de ventas de hoy

Tú puedes tener el mejor producto o servicio del mercado (como mi café hecho en casa). Pero si tu empresa no tiene un buen relato, tus clientes se van a ir con la competencia que se sabe vender mejor, aunque su producto sea inferior.

Trabajo a diario afinando la escritura de empresas y gerentes para ayudarlos a construir exactamente eso: un relato que haga que sus clientes hagan fila.