Después de una semana concentrado en mi viejo y apoyándolo porque la vejez ya le pesa, vuelvo a mi boliche y tengo un buen desorden y un cerro de pendientes.
Por eso hoy no tengo tiempo para frases bonitas o recuerdos nostálgicos. La realidad me obliga al hoy y al ahora. Hay que avanzar.
No hay tiempo que perder.
¿Vas a seguir postergando las decisiones que de verdad ordenan tu boliche?