Ayer fallé con el correo.
Tengo un sistema que pensé que era infalible. Lo dejé corriendo y al final no lo supervisé.
¿Cuántas veces te pasa? Confías en un sistema que parece impecable y no le das una miradita de vez en cuando.
Por eso importa estar atento a las cosas que haces. A tu familia. A tus clientes.
No sabía qué escribir hoy. Ha sido una semana muy agotadora, por buenas razones. Hay harto que hacer.
Pero nunca hay que descuidarse.
Mejor hacerlo más o menos que no hacerlo perfecto.