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Comprométete con el golpe

10 de agosto de 2026

Hace un año me operaron la rodilla. Me dijeron una sola cosa: tómatelo con calma.

Y le hice caso. Con paciencia, sin apurar nada.

Hace poco volví a entrenar tenis. Van cuatro o cinco sesiones, de a poco, midiendo cómo responde la rodilla. Una hasta me tocó con un frío que pelaba.

Al principio le pegas con miedo a que reclame. La pelota sale tiesa, sin alma.

Pero de a poco algo empieza a volver. Por un par de golpes sueltas el brazo y la sientes: ese contacto limpio, exquisito, donde la bola va justo a donde uno quiere. Son instantes, no más. Recién arranca.

El tenis es como andar en bici: no se olvida. Lo que cuesta recuperar es esa sensación de que todo fluye.

El viernes el profe me dejó una frase clavada:

"Comprométete con el golpe y acepta la posibilidad de hacerlo mal. Si le pegas cuidándote, tratando de asegurar que la pelota entre, nunca vas a mejorar".

Me quedó dando vueltas. Es justo lo que ando haciendo estos días: comprometerme a diario con la escritura, con el boliche, con el deporte, con mi familia. Entregado, aunque a ratos salga torcido.

Llevo 125 textos pegándole. Muchos salieron feos, sin alma. Pero los publiqué igual, y de a poco el brazo se fue soltando.

Eso es lo que no agarra el que escribe a la segura para vender: le pega tibio, redacta correcto, no se compromete. Y así no conecta con nadie.

Comprométete con el golpe. Aunque el primero salga torcido.