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Artrosis grado 4 y el miedo a entrar a pabellón

26 de junio de 2026

Hoy, después de un año, volví a jugar tenis.

Una severa artrosis grado 4 me obligó a tomar la decisión de operarme si quería prolongar mi vida tenística. Y hoy, mientras peloteaba en la cancha de arcilla con un amigo profe, recordé cuánto amo este deporte. Lo juego desde que tengo 10 años (y para variar, gracias a las canchas de la Papelera de Puente Alto).

Mientras descansábamos, mi amigo me contaba de un conocido suyo. Tiene las rodillas destrozadas, necesita cirugía, pero no se atreve a operarse por miedo.

Eso me hizo pensar en mi propia decisión.

Cuando el doctor me dio el diagnóstico, no lo dudé ni un minuto. Lo miré y le dije: "¿Puedes operarme esta misma semana?".

Llegué a la casa con la noticia y mi mujer casi entra en pánico. Le puso paños fríos a mi ansiedad y nos organizamos. Sabíamos lo que venía: semanas de muletas, incomodidad y movilidad reducida. Por supuesto que sentí temor, toda operación tiene riesgos.

Pero hoy, pisando la arcilla otra vez, me siento inmensamente feliz de haber tomado la decisión y haber enfrentado ese miedo.

En las ventas pasa exactamente lo mismo.

Muchos negocios tienen una "artrosis grado 4". Su facturación cojea todos los meses, pero les da terror entrar a pabellón. Prefieren aguantar el dolor crónico antes que asumir la incomodidad temporal de aprender a vender de verdad.

Pero para volver a la cancha y ganar, hay que tomar decisiones.

Si tu comunicación comercial cojea, necesitas intervenir.